jueves, 21 de octubre de 2010

Fosforo Lìquido Nuevo Fertilizante

Puede aplicarse con pulverizadora, ya sea chorreado o asperjado. Se almacena en tanques.
La aparición de los fertilizantes líquidos, hace ya varios años con el desarrollo del UAN, fue uno de los hitos del salto tecnológico de esta Segunda Revolución de las Pampas. Su principal atributo fue la facilidad de aplicación, utilizando la pulverizadora con levísimas adaptaciones (las boquillas fundamentalmente) y toda su logística. El mercado lo adoptó rápidamente.


De inmediato, se generó una gran expectativa acerca de la posibilidad de contar también con otros nutrientes en formulación líquida, en especial el fósforo. Ahora llegó. Es un desarrollo local de Sudamfos S.A., una empresa que desde hace muchos años abastece de fosfatos a la industria alimenticia y de productos de limpieza. Es la filial local de Termphos AG, la compañía holandesa especializada en el desarrollo y fabricación de fosfatos y sus derivados.


“F2L es una alternativa innovadora de fertilización fosforada respecto a las fuentes tradicionales que se aplican actualmente”, sostiene Lisandro Dorbissan, de Sudamfos SA.


“Dada la tendencia creciente de migrar de sólidos a líquidos en toda la cadena de agroquímicos y fertilizantes nitrogenados y azufrados, la incomodidad de la incorporación de fosforados con la sembradora y la falta de innovación en el rubro, vimos la oportunidad de aprovechar un nicho de mercado”, relata Dorbissan. “El objetivo fue desarrollar un producto de igual rendimiento agronómico, más económico y de mayor flexibilidad logística que los sólidos fosforados tradicionales”, agrega.
Técnicamente, el F2L es un ortofosfato diácido que las plantas asimilan tal cual se lo aplica, sin procesos de disolución intermedios. Es combinable con UAN y prácticamente con todos los herbicidas del mercado. Varios productores lo aplican como vehículo del glifosato en el barbecho químico. No produce efecto salino y no presenta problemas de fitotoxicidad. En cuanto a dosificación, 1 litro de F2L equivale a un kilo de DAP.


Se aplica con pulverizadora (chorreado o asperjado) antes, durante o después de la siembra. Liberamos a la sembradora de la tarea de fertilizar con todas las complicaciones y demoras que ello implica. Es una solución (no una suspensión), que no precipita. Aplicada no volatiliza, tampoco hay pérdidas por lixiviación y escurrimiento. Se puede almacenar indefinidamente en tanques plásticos. También es muy práctico el uso de vejigas. Es extremadamente sencillo descargar en el campo a una vejiga o un tanque plástico y que luego el mosquito se abastezca desde allí.
“Además de los ensayos que hicimos con el INTA, con resultados satisfactorios, con la Universidad de Entre Ríos, bajo la dirección César Quintero, analizamos movilidad, residualidad y fitotoxicidad”, explica Dorbissan.


“Comparado con los fertilizantes sólidos tradicionales se obtiene un importante ahorro tanto en producto como en  labranza”, apunta confiado. Y agrega que debido a su proceso productivo, facilidad de manejo y aplicación es energéticamente más eficiente y sin residuos contaminantes. “No es un tema menor para empresas comprometidas con el medio ambiente y sus respectivas certificaciones”.

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